jueves, 7 de mayo de 2015

Librería Nobel de Montilla


La librería Nobel en Montilla (Córdoba) sigue dándole cobijo a la novela Cuando los bosques mueren. Gracias a la generosidad de Sole Rayaque regenta un espacio acogedor en el cualquiera puede sentirse a gusto para encontrar lo que desea. Recién terminada la aventura de la Feria del libro de Córdoba, la vuelta a casa trae consigo el reencuentro con esos títulos que reposan en los estantes a la espera de esa mano que los separe de ellos. Chus y Carmela están asomados, a través del hombro de Sole para ver si la cámara los enfoca bien, pero claro, la tapa pesa y mucho más esas cerillas tan significativas.

Pero siempre hay alguien que con la sonrisa en los labios se muestra dispuesta a intentarlo, y ahí  radica la esperanza de esos personajes que “arden” en deseos de conocer el mundo. Las horas de espera se hacen eternas para todo el mundo, pero hay que seguir teniendo fe, creyendo en la posibilidad de que todo es posible, hasta de la llegada de esa mirada inesperada que se fije en ellos.
Con esa ilusión se mantiene abierto el plazo de encuentro entre el lector y los personajes que conforman la historia que nos ocupa. Cuando los bosques mueren sigue ahí. Solo hace falta que confluyan los caminos, que se produzca  el anhelado momento en que unos y otros disfruten. Unos leyendo, los otros luciendo sus mejores galas como actores protagonistas que aspiran a llegar lejos.
Siga pues la librería Nobel adelante con mano firme y siga la novela haciéndose hueco allí donde sea bien recibida.


miércoles, 15 de abril de 2015

Capítulo 7



Quince años antes, en Macegoso, Chus tuvo un arrebato activo queriendo terminar su paso por el Colegio con el título de Graduado Escolar bajo el brazo, pero no lo consiguió. Ni su padre ni los profesores se lo explicaban, porque lo conocían lo suficiente para saber el grado de inteligencia del muchacho, pero su mente era un volcán en ebullición, su adolescencia una espada al rojo vivo y sus inclinaciones de cara al futuro un enigma tan poderoso que ni abriéndole la cabeza se encontraría el secreto de sus pensamientos. Entonces todo el tiempo le parecía poco para tener una buena preparación física y no descuidaba ni un solo día sus carreras por los alrededores del pueblo, por entre los pinos, por las lomas subiendo cuestas, esforzándose en ir a  más, en sudar, en coger la bicicleta y hacer kilómetros como si estuviera preparándose para una cita importante. Su padre lo observaba, trataba de decirle algo pero las respuestas no estaban en consonancia con la intención de las preguntas, así que era un diálogo de escasísimas palabras. En su habitación, Lola le quitaba el polvo a libros que ella hojeaba porque sabía que no son los del colegio, son de la biblioteca municipal y hablaban de gente que iban de aventuras por otros países, que llegaban al Polo Norte o que atravesaban África, con lo que gustaban a ella las novelas de Corin Tellado y había que ver ese muchacho lo que se metía en la cabeza, pero como estaba en una edad difícil, tampoco es ella nadie para irle con cuentos a D. Basiliano. Chus encontraba desahogo a sus largas horas en Macegoso en algunos encuentros que tenía con el único macego que parecía entenderle un poco.
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jueves, 19 de marzo de 2015

Personajes y allegados




Cuando se decide emprender la tarea de enfrentarse a una novela se piensa en los personajes. Enseguida surgen los dos fundamentales: alguien que trata de sobrevivir a los avatares de la historia narrada y otro que se dedica a poner zancadillas. Pueden ser personas o cualquier otro elemento que consideremos como personaje principal de aquello a lo que nos enfrentamos como autor, en eso no voy a entrar.
Una vez situados estos dos elementos, luego viene una larga retahila en lo que se viene a denominar personajes arquetípicos, que según con el apunte teórico que tropecemos puede contener unos y otros nombres, aunque en esencia es el mismo. Me quedo con ocho que son un clásico: protagonista, antagonista, tutor, contagonista, razón, emoción, ayudante y escéptico, que al igual que ocurre en algunos estamentos militares, trabajan por parejas, y que a poco que nos paremos a pensar en su denominación, cae por su propio peso la aportación que hacen al desarrollo de la novela.
Los dos fundamentales actúan dentro de lo que se viene llamando la historia subjetiva, o sea la parte de la narración que más tiene que ver con los pensamientos, las ideas, el alma de aquello que queremos contar. Y el resto, o sea las cuatro parejas mencionadas, se desenvuelven dentro de la historia objetiva, es decir, de la acción, de lo que se deja ver, de lo palpable.
Hasta aquí la teoría ¿bonita, verdad?
Pero luego viene la práctica y conforme avanza el borrador surgen los allegados —término difícil de encontrar en la wikipedia porque me lo acabo de inventar—, que van creciendo y creciendo hasta el punto de que hay que asignarles algún papel. ¿Qué hacer? ¿Cómo destronar de sus poltronas a los diez personajes mencionados, si todos ellos están cumpliendo con la misión encomendada? Desde luego si la rebelión es notoria, no queda más remedio que tirar a la basura todos los esquemas mentales y físicos y comenzar de nuevo. Y en el caso de que no se vean afectados los cimientos de la obra en ciernes, se puede optar por un término que tampoco es para buscar su copyraid, pero que podemos denominar: trío, o sea, alguien o algo tan pegado a ese personaje que nos plantea la duda de quién es quién. Pongo por caso: personaje principal, personaje obstáculo y personaje allegado, que puede ir con el bueno o con el malo, eso ya depende de la historia. Me cachis, lo que da de si comerse el coco con tal de no dejar sin trabajo a alguien que nos cae bien.
En la novela Cuando los bosques mueren, se da -me parece-, algún caso de personaje allegado, pero no seré yo quien lo descubra. Ahí lo dejo.

domingo, 8 de marzo de 2015

Cronología de los personajes


Hurgando entre los papeles previos al desarrollo de la novela, nos podemos encontrar de todo y casi todo necesario. Valga esta especie de listado elaborado con la sana intención de no perderse en el tiempo y no caer en el error de dar como fecha de nacimiento al nieto antes que al abuelo –pongo por caso.
Así pues resulta que en el año 1926 nació para la historia de esta novela, Bernardo Farratell Acosta, más conocido como “Don Berna”, siendo el de más edad de todos los personajes que desfilarán por sus páginas y que representará uno de los papeles más significativos dentro de la misma. Diez años después, o sea en 1936, nace Basiliano Arnao Molina –padre de Chus– y Ana Lebrón Castaño, madre de Carmela. Chus y Carmela comienzan su andadura en la primera página de la novela y no la sueltan hasta la última, con lo cual ya hay mucho dicho.
En 1943 nace Santiago Guijarro Rodríguez, conocido por Macegoso y Mimbreras –los dos pueblos principales de esta narración–, como “el seprona”, dado que su profesión está ligada a este memorable cuerpo de la Guardia Civil, y que hace de investigador puro y duro.
En 1959 nace Celestino Márquez Chaza, “Chascajavas”, ignorante él mismo del importante papel que le tocaba desempeñar junto a Chus y Carmela.
En 1961 nace Jesús Arnao Dominguez, “Chus”, teniendo a la sazón su padre 25 años y su madre 21. Datos de suma importancia para el autor, de cara a la construcción de los personajes.
En 1964 nace Candelaria Sicre Cantos, amiga inseparable de Carmela y un año después lo hace, la protagonista, o sea Mari Carmen Alonso Lebrón, “Carmela”.
En 1970 muere la madre de Chus, Virginia Domínguez, y a partir de ese momento le cambia la vida de parte de parte.
En 1981, Chus, llega junto a su padre, a Macegoso, allí conoce a Chascajavas y ahí comienza una amistad que le habría de llevar por un camino que ni él mismo se imaginaba.
1991 sería un año clave para el devenir de la vida del protagonista de esta novela. Tiene ya treinta años, toda una vida por delante y le llega el momento de elegir con qué carta quedarse, y elige.
En 1995, lo tres amigos, inseparables durante muchas jornadas, se adentran en un poblado muy especial. Ni ellos mismos saben dónde han ido a parar, pero en ese lugar,, la vida se iba a encargar de ponerlos a cada uno en su sitio. Hasta aquí el desarrollo esquematizado de las fechas en las que están basadas la novela Cuando los bosques mueren y que al autor le sirvieron, como digo, para no perderse ni en el espacio, ni en el tiempo.

domingo, 22 de febrero de 2015

Capítulo 6



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En sus primeros momentos macegos Chus portaba en sus palabras cierto acento del norte y eso unido a la novedad que siempre significaba la llegada de alguien nuevo al pueblo, provocó que en la plazoleta donde se reunía la chavalería tuviese a su alrededor alguien dispuesto a escucharle, no porque él fuese charlatán, sino por oír sonidos a los que no estaban acostumbrados. Las niñas formaban corrillos para comentar entre ellas los pormenores de su aspecto: su corte de pelo, esa media melena que ningún otro chico del pueblo se hubiese atrevido a lucir, esos vaqueros recortados mostrando los incipientes vellos de las piernas y esos ojos redondos y negros como las entrañas de los pozos de mina. No sucedía lo mismo en el colegio, donde sus compañeros le daban de lado, porque notaban en él algo extraño, tenía doce años y aún estaba en quinto de EGB y además apenas hablaba con ellos, procuraba siempre colocarse en algún lugar donde los demás no le molestasen, y esa forma de hablar tan rara pronunciando las ces y las zetas a su debido tiempo, y sobre todo las jotas, que al tratar de remedarlo algunos de sus compañeros se dejaban media garganta en el intento, provocando la risa generalizada del resto de la clase. Chus estaba acostumbrado porque desde que pisó Andalucía por primera vez siempre le ocurría lo mismo, pero él no tenía por qué cambiar, que se acostumbrasen los demás a su forma de hablar.
-Quién es el nuevo?- preguntaba MR.
-Hijo de un guardia me parece –contestaba JK.
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lunes, 9 de febrero de 2015

Una parada obligatoria


—Ya ves, Carmela, el tiempo pasa sin que nos demos cuenta.
—¿Por qué lo dices Chus?
—Porque parece que fue ayer cuando acudimos a aquella reunión de la Casa de las Sirenas y se nos han colado cerca de 15 meses.
—¿Tantos?
—Así es, y ahora aquí estamos otra vez.
—¿Y de qué vamos?
—De espectadores. La misma persona que nos avaló entonces, ahora se ha decantado por otros personajes.
—Compréndelo, Chus, todo el mundo tiene derecho a la vida.
—Y que lo digas. Ahí está, el miércoles a las 19,45, en la Alameda de Hércules de Sevilla.
—Además, Chus, según tengo entendido hay preparada alguna que otra sorpresa.
—Eso parece, pero como se trata de una sorpresa tampoco es cosa de que adelantemos nada.
—Bueno, bueno, si podemos decir que anda por medio el Teatro Circo La Plaza.
—¡Chiiiiss! Ya está,
—Y de que hará los honores el escritor José María Vaz de Soto.
—Eso si es importante, oye, no siempre se tiene la oportunidad de contar con personas de tan reconocido prestigio.
—De acuerdo, Carmela, díselo a tus amistades, que yo haré lo propio con las mía. Recuerda: el miércoles 11, a la ocho menos cuarto, en la Casa de las Sirenas.
—Allí nos veremos.

jueves, 22 de enero de 2015

Visita al Parque Alcosa


VISITA A LA TERTULIA “JOSÉ SARAMAGO” DEL PARQUE ALCOSA
En el día de hoy, Carmela, Chus y Chascajavas se han visto las caras con un grupo de tertulianas que tienen su sede en el Centro de Adultos Manuel Collado.
El encuentro no ha podido ser más agradable puesto que las personas que allí estaban presente demostraron un interés por el acto en si propio de la gente que está en los sitios porque les apetece.
Se comentaron todas las dudas que le lectura de la novela les había ocasionado, se animaron a terminar de leer e incluso a empezar a leer a las más remolonas y se dieron cuenta que tras las páginas impresas, pegadas en forma de libro, había un ser humano igual que ellas, solo que le ha dedicado una parte de su tiempo a preparar una publicación. A veces nos parece tan lejana la distancia entre el escritor y su obra que da la sensación de que es algo mecánico. Ver a corta distancia de ti al autor, percibir como se explica, como reacciona, como interactúa, es de un valor incalculable. Carmela y sus amigos seguro que han sacado la misma impresión que yo, puesto que a pesar de los pesares hay quien dijo en la reunión, que les habían caído bien estos personajes, que sentían cierta empatía hacia ellos.
El fondo de lo tratado en el libro también tuvo su espacio y ni que decir tiene que le dimos unas cuantas vueltas al fenómeno de los incendios forestales, tratando de analizar alguna de sus causas y sus consecuencias, exponiendo cada cual sus propias experiencias al respecto.
Es muy agradable encontrarse con personas con tanto interés por los asuntos y con ganas de tener un libro entre sus manos para leerlo con ánimos renovados. Tengo confianza en que la visita a este Centro de Adultos, a esta Tertulia, haya servido para que gane la Literatura, en la convicción de que así ganaremos todos.